Como muchas plantas, la lavanda también se puede propagar por esquejes : es decir, por medio de ramitas tomadas de una planta madre y replantadas después de haberlas enraizado.

El esqueje es un proceso aparentemente fácil, sin embargo, requiere precauciones específicas dependiendo de la planta en cuestión: en este caso, la lavanda, de hecho.

Así que veamos cómo propagarlo correctamente .

  1. Mejores meses : el momento ideal para enraizar esquejes de lavanda es la primavera, o justo antes del otoño o entre septiembre y octubre.
  2. Cortar : en primer lugar, se necesitan herramientas limpias y esterilizadas para cortar las ramitas correctamente. Elija una rama sana y frondosa de una planta madre adulta (es decir, de al menos 2 años). Haz un corte oblicuo.
  3. Corte : el corte debe tener las características de una ramita de unos 10 cm de largo, de la que se deben quitar las hojas en la base.
  4. Suelo : los esquejes de lavanda se pueden enraizar en pequeñas macetas de tierra. Sin embargo, es importante que este tenga un componente drenante, ya que el exceso de agua puede dañar el esqueje e impedir su crecimiento.
  5. Agua: o se puede enraizar en agua, metiendo la rama en un vaso de agua, de esta manera también se podrá comprobar el progreso de las raíces.
  6. Exposición: la exposición de los esquejes puede variar según la época, sin embargo, en general, es recomendable protegerlos de la luz solar demasiado directa, pero también de temperaturas extremadamente frías.
  7. Riego : si has optado por plantar el esqueje en el suelo, lo mejor es mantenerlo húmedo en todo momento, evitando que se seque por completo.
  8. Traspaso : cuando notes que las hojas y el tallo del esqueje empiezan a desarrollarse, es el momento de trasladarlo al jardín o a una maceta de tamaño adecuado.